El poder de la primera persona

Carlos Pereda

Resumen


En este artículo se explora la pregunta “¿quién soy yo?” y qué poder o poderes, si es que alguno, se le puede atribuir a la primera persona. En primer lugar, se confrontan las posiciones de Descartes y de Hume, y se considera como un posible desarrollo de la de Hume el eliminacionismo biológico de la vida mental. Se introducen algunas razones para dudar de las tres posiciones. En segundo lugar, se busca justificar tres posibles conjuntos de poderes de la primera persona: la primera persona dispone de órganos de los sentidos confiables y de usos de las palabras no menos confiables; la primera persona es capaz de conocerse a sí misma; la primera persona posee la capacidad de intervenir en el mundo: puede iniciar secuencias de sucesos.


Palabras clave


poder; primera persona; identidad; vértigos argumentativos

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DOI: https://doi.org/10.21898/dia.v51i57.331


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