Alzu: Francisco García Chicote, El sujeto de la emancipación. Personalidad y capitalismo en György Lukács y Siegfried Kracauer


El libro que nos ofrece Francisco García Chicote, doctor en letras por la Universidad de Buenos Aires y traductor al castellano de la obra de György Lukács,1 puede leerse como una investigación de historia intelectual del pensamiento alemán del siglo pasado que es a la vez una reflexión crítica acerca de las condiciones de posibilidad que se presentan con el surgimiento de la Modernidad para la emancipación del género humano. En esta obra, escrita a partir de su tesis doctoral, el autor centra su atención en las reflexiones sobre las subjetividades que se constituyen en el capitalismo tardío y que podemos encontrar dispersas en los escritos de dos intelectuales críticos como fueron György Lukács y Siegfried Kracauer, con el fin de presentar un cuadro complejo del siglo XX en el que se entrelazan ensayos filosóficos, escritos políticos, sociológicos y obras literarias. Para guiar su investigación, el autor plantea la hipótesis general según la cual el concepto de "personalidad" (Persönlichkeit) "ordena de manera preponderante los escritos de Lukács y Kracauer durante el período de entreguerras" (p. 21) independientemente de que su mención explícita, como reconoce el autor, sea escasa y hasta equívoca. Ahora bien, la intención declarada del autor es ir más allá de la mera constatación de su tesis y ofrecer a los lectores una caracterización articulada de estas subjetividades que se constituyen en el modo de producción mercantil para ayudar a pensarlas en forma crítica y contribuir al despliegue de las potencias democratizadoras de la actualidad.

El libro se compone de nueve capítulos, dedicados cada uno a un concepto clave. Con estos conceptos el autor buscar conformar una constelación que, a partir de las reflexiones de los dos pensadores en cuestión, ofrezca una respuesta a la pregunta por el "sujeto de la emancipación", es decir, a la pregunta sobre la posibilidad de alcanzar "la creación material de un mundo que sea a la vez medida del ser humano y de todas las cosas" (p. 14). El primer capítulo, que aborda el concepto de "instante", nos ofrece la primera clave para acercarnos a comprender las formaciones de subjetivación modernas. El instante se caracteriza como el momento fundamental para pensar la posibilidad del paso a la conciencia del género humano; sin embargo, ante la evidencia de la no concreción histórica de este paso, el autor se propone indagar la ruptura que existe en la transmisión entre las generaciones de los impulsos que desataron las revoluciones a lo largo de la historia. Así, presenta su intención de hacer de su investigación una recuperación de esa herencia revolucionaria e insertarse en un tipo de crítica que mora "en la tensión presente de lo pasado y lo futuro" (p. 21).

En el segundo capítulo García Chicote desarrolla el concepto de "personalidad" y su lugar en la cultura alemana de los últimos dos siglos; se trata de una noción que constituye el centro de la constelación conceptual que articula las reflexiones de Lukács y Kracauer durante el periodo de entreguerras. Para desarrollar su tesis, el autor comienza por mostrar el profundo descontento que produjo en Kracauer el "giro idealista" que Lukács tomó con Historia y conciencia de clase (HCC) respecto a su anterior obra Teoría de la novela. Vemos así cómo, según Kracauer, uno de los aspectos donde se ve claramente este giro es justo en el concepto de personalidad que opera en forma subrepticia en HCC. Mediante este concepto, Lukács pareciera alejarse de la tradición humanista ilustrada que tuvo su origen en Goethe para acercarse a un voluntarismo irracionalista y romántico al postular que la historia es la realización de la dialéctica encarnada en el despliegue del proletariado como sujeto de la historia. El resto del capítulo nos presenta la evolución del concepto de personalidad a lo largo de la historia intelectual alemana, desde la época de Goethe hasta su auge en el periodo guillermino, momento en el cual se constituyó el trasfondo de la formación intelectual de Kracauer y Lukács. Nos muestra así cómo un concepto que comenzó vinculado a la persona misma de Goethe -encarnación de una forma de vida que supera la alienación que genera la división social del trabajo mediante la creación artística- terminó por presentarse, a partir de la conformación de la Lebensphilosophie en el periodo guillermino -en pensadores como Dilthey y Simmel, pero que también influyó en Max Weber-, como un valor a adquirir para superar las formas alienadas de la vida en el mundo racionalizado capitalista y que contenía un fundamento irracional. Esta caracterización llegó a su punto culminante en la exaltación de la vida mítica que pregonaban los ideólogos nazis.

El tercer capítulo, titulado "El reino", nos muestra el vínculo de ambos pensadores con el mesianismo judío de principios del siglo pasado. Presentado como una alternativa frente a la alienación capitalista, el mesianismo judío es, a ojos del autor, la segunda corriente de pensamiento que, junto con las concepciones de la personalidad expuestas, influyeron en la formación del pensamiento tanto de Kracauer como de Lukács: sólo a partir de la superación de estas dos influencias pudieron conformar un pensamiento marxista original. El capítulo se enfoca sobre todo en la manera en que Kracauer, siempre opuesto de manera férrea al voluntarismo utopista tanto del mesianismo judío como del idealismo voluntarista del joven Lukács, fue tomando distancia de una apuesta por la pequeña burguesía guillermina como lugar de resistencia a la alienación capitalista para terminar de consolidar una postura marxista de crítica radical, renuente a valorar de forma positiva a la pequeña burguesía alemana.

Después podemos leer "El partido", capítulo en el cual el autor se centra en cómo la militancia política de Lukács estaba estrechamente ligada a su obra y a su proyecto de crítica. Desde la postulación de una ética individual idealista que busca trascender las formas sociales capitalistas con la acción directa inmediata y fetichiza la violencia, hasta la afirmación de la necesidad de la acción organizada en la forma de un partido y, en consecuencia, el reemplazo de la ética individual por la organización política clasista, García Chicote presenta la evolución del pensamiento político de Lukács y la manera en que termina por posicionarse en torno a la figura del partido como una mediación necesaria entre los individuos y la acción. Aquí el autor nos muestra, a través de una lectura propia, rica y original de HCC, de qué forma el pensador húngaro recupera la definición racionalista goethiana de la personalidad para caracterizar la articulación de la clase obrera en el partido y así poder tomar una distancia crítica frente a las tendencias de la cultura alemana de su época. Con ello se aparta de la caracterización vitalista-irracional de la personalidad así como también del anticapitalismo romántico que tanto el mesianismo judío como su propia postura en escritos anteriores representaban.

El capítulo quinto, "La embriaguez", profundiza en el contexto del periodo que se analiza al retomar una de las caracterizaciones de la personalidad más en boga durante los años previos a la disolución de la República de Weimar: la propia de la literatura belicista cuyo mayor exponente es Ernst Jünger. García Chicote nos muestra cómo, a partir de la recuperación de elementos irracionales de la caracterización de la personalidad del periodo guillermino -en particular del concepto de "vivencia" (Erlebnis) de Dilthey-, este tipo de novelas impulsó un culto a la embriaguez propia de la "vivencia del frente", es decir, de lo que experimentaron los soldados combatientes durante la Gran Guerra. Podemos ver cómo este culto a la guerra que se presentaba como una superación de las alienaciones propias de la vida capitalista, en conjunción con los valores de un proyecto político belicista, antiilustrado y anticomunista, formaron el caldo de cultivo para la llegada del nazismo al poder. Frente a este peligro, el autor nos muestra cómo Lukács y Kracauer tomaron caminos diversos con el objetivo común de luchar contra la incipiente barbarie fascista: mientras que Lukács apostó por una concepción humanista e ilustrada de la personalidad, encarnada en su proyecto de organización política partidaria que se integraba con un sujeto colectivo consciente capaz de superar la alienación del capitalismo, Kracauer planteó la necesidad de desarticular todo intento de subsumir y disolver las individualidades en un sujeto supraindividual. A este respecto, se destaca el afán del autor por mostrar en los escritos de Kracauer de mediados de los años veinte la manera en que se lleva a cabo esta empresa de crítica negativa; nos presenta así, a partir de reseñas sobre filmes y obras literarias del pensador alemán, una serie de procedimientos literarios que, de una manera cercana al surrealismo, buscan desbaratar los modos de experiencia socialmente sancionados en la Modernidad para poner en cuestión los modelos de subjetividad imperantes.

El sexto capítulo, "La catástrofe", nos presenta un análisis de la autonomización y consolidación del capital comercial en Alemania hacia el fin de la segunda República de Weimar. El foco se concentra en una de las formas de la subjetividad típica de la Modernidad tardía: el empleado comercial (Angestellter), que Kracauer se dedicó a estudiar con atención en el momento en que ya se distinguía con claridad su giro hacia el marxismo y su concepción del crítico como destinado a ejercer una praxis de "toma de conciencia" capaz de impulsar las tendencias revolucionarias que subyacen en la realidad capitalista. En particular, la importancia del análisis de esta figura no sólo radica en el hecho de que los empleados constituyeron el sector asalariado de mayor crecimiento durante el periodo en cuestión, sino también en que los sectores medios que engrosaban las filas de este nuevo grupo de asalariados representaron el estrato social sobre el cual se consolidó en forma mayoritaria el poder del nazismo. En este sentido, el análisis del ensayista alemán de las formas de racionalización que impulsa el capital comercial, los modos de subjetivación que estas conllevan y la disgregación de las capacidades humanas que se despliegan a través de un complejo que excede el espacio mismo de la empresa comercial, se presenta como una crítica necesaria para comprender el surgimiento de una verdadera catástrofe histórica.

Por último, cierra el libro el breve capítulo "Las armas", dedicado a un balance de lo expuesto y a mostrar cómo en los pensadores estudiados el vínculo entre la teoría y la praxis estuvo siempre a la orden del día, y cómo es justo en ese lazo donde yace la radicalidad de su pensamiento, pues las reflexiones de ambos sobre las posibilidades de surgimiento de un sujeto emancipatorio son el trasfondo de su trabajo crítico de las subjetividades del capitalismo desarrollado. Así, el autor nos muestra cómo, desde dos perspectivas diferentes, tanto Lukács como Kracauer supieron hacerse cargo de la herencia de Marx y luchar por el advenimiento de una humanidad consciente de su obrar en la historia.

Sin lugar a dudas, la presente obra comparte con los autores cuyo pensamiento estudia la intención de superar la escisión entre la teoría y la praxis, pues la insistencia del autor en la importancia de la crítica para despertar las posibilidades democratizadoras que dormitan en el presente deja en claro que este libro va más allá de ser una excelente historia intelectual de las caracterizaciones de la subjetividad en el pensamiento alemán de principios del siglo XX. La idea de que nuestro presente no debe entenderse como un proceso cerrado e irreversible -ya que la caracterización mítica de la actualidad como una situación inmutable convierte al instante presente en "catástrofe" (p. 181)- sacude nuestro conformismo y resignación ante las injusticias sociales de nuestra era. Frente a esta situación, es tarea urgente de la crítica despertar esas fuerzas de-mocratizadoras que siempre subyacen, aun en el instante en que la catástrofe pareciera afirmarse con mayor tenacidad: el libro de García Chicote representa una ayuda inestimable para ello.

Referencias bibliográficas

1

Lukács, György, 2013, Ontologia del ser social. La alienación, Herramienta, Buenos Aires.

György Lukács 2013Ontologia del ser social. La alienaciónHerramientaBuenos Aires

2

Lukács, György, 2015, Derrotismo y dialéctica. Una defensa de Historia y conciencia de clase, Herramienta, Buenos Aires.

György Lukács 2015Derrotismo y dialéctica. Una defensa de Historia y conciencia de claseHerramientaBuenos Aires

Notas

1 García Chicote tradujo el extenso capítulo sobre la alienación de la monumental obra lukácsiana Para una ontologia del ser social (Lukács 2013), así como también, junto con Martín Koval, su defensa de Historia y consciencia de clase titulada Derrotismo y dialéctica (Lukács 2015).



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