|  2

 

Fundada por Eduardo García Máynez y Eduardo Nicol en 1955 y coeditada por el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México, Diánoia es la publicación periódica de filosofía más antigua de México. Desde su fundación y hasta 2001 fue el anuario del Instituto de Investigaciones Filosóficas.

 

En 1955, después de su traslado al cuarto piso de la Torre de Humanidades en Ciudad Universitaria, el Instituto se propuso crear una publicación especializada en filosofía, al estilo de los anuarios filosóficos alemanes anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Se buscaba que el anuario fuera científico e internacionalmente conocido, que sirviera como tribuna para los miembros del propio Instituto y de la comunidad hispanoamericana. Así nació DiánoiaAnuario de filosofía. En la presentación del primer número, Eduardo Nicol, director de la revista, escribió:

 

consideramos que, por primera vez, están establecidas las bases
—y establecidas precisamente en México— para crear un órgano especializado de filosofía en plan científico y con carácter internacional. [...] 

 

 

El nombre de Diánoia que sirve de divisa al Anuario simboliza al mismo tiempo su intención y su carácter. La diánoia —dice Platón— es un diálogo interior y silencioso del alma consigo misma. La quietud, la intimidad, la soledad, son necesarias para que el pensamiento reflexivo produzca frutos de verdadera ciencia. Pero el pensamiento y la palabra son una misma cosa, dice también Platón; por eso el pensar no es puro noein, sino diánoia, y la palabra de razón no es puro logos, sino diálogos. Todo pensamiento es diálogo. La fase de gestación, en la que el alma dialoga silenciosamente consigo misma en la intimidad, se completa necesariamente con la expresión creadora, el diálogo con las almas ajenas, en el cual se cumple el carácter de auténtica comunidad que tiene el pensamiento cuando busca la ciencia verdadera. La ciencia —la verdad— es un bien común. Diánoia se pone al servicio de este bien.

 

Durante los primeros doce años, Diánoia tuvo tres secciones: la primera dedicada a los trabajos de los investigadores del Instituto; la segunda, llamada “Estudios monográficos”, publicaba colaboraciones de filósofos de otras universidades nacionales o extranjeras; y la tercera dedicada a notas bibliográficas.